Sereno, el río Guadalquivir sigue su curso en la tarde bajo los nubarrones de estos días grises, mientras que el alma luminosa de Sevilla brilla con cada rayo de sol que aparece de cuando en cuando…
En medio del bullicio de Sevilla, una bicicleta descansa apoyada en la barandilla, como si esperara pacientemente la próxima aventura. A veces, la vida también nos pide detenernos, respirar y contemplar lo que nos rodea. Porque en la pausa también hay movimiento, en la quietud también hay camino.
Foto: Bicicleta Modo Pausa Momento Musical: Il Viaggio (pochi grammi di coraggio) - Daniele Silvestri
El tiempo es un río constante que nunca se detiene, y en su flujo, todos somos pasajeros.
Hoy cumplo 57 años, un número que simboliza experiencia, madurez y, sobre todo, gratitud. A lo largo de estos años, he tenido la oportunidad de experimentar una infinidad de momentos que han enriquecido mi vida, y quiero expresar mi agradecimiento a todos los que han estado conmigo en este viaje. A mis amigos, mi familia y todos los seres queridos que han dejado huella en mi corazón. Agradezco cada palabra de aliento, cada gesto de amor y cada momento de compañía.
Para terminar, quiero compartir con vosotros un poema que siempre ha resonado en mí: "La leyenda del tiempo" de Federico García Lorca. Este poema no solo refleja la belleza de la poesía, sino que también captura la esencia del paso del tiempo, un tema especialmente pertinente en un día como hoy.
Belén (Xálima)
"El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!"
[Federico García Lorca, Así que pasen cinco años (1933)]
"Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo
por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes,
queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.
Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:
pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la sombra y por la luz,
y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros.
Entonces qué les pasa?
Por qué andan tan furiosos?
A quién andan buscando con revólver?
Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.
Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando llegamos al barco.
Estábamos desnudos.
Todos llegábamos del mismo sitio,
Todos veníamos de mujer y de hombre.
Todos tuvimos hambre y pronto dientes.
A todos nos crecieron las manos y los ojos
para trabajar y desear lo que existe.
Y ahora nos salen con que no podemos,
que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.
Por qué tantas ventajas para ustedes?
Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido?
Aquí no están contentos,
así no andan las cosas.
No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones, la tristeza,
los ojos sin amor o la boca con hambre.
No hay ropa para este creciente otoño
y menos, menos para el próximo invierno.
Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra en los caminos?
Sin mesa dónde vamos a comer,
dónde nos sentaremos si no tenemos silla?
Si es una broma triste, decídanse, señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.
Después el mar es duro.
Y llueve sangre".
(Pablo Neruda)
NO A LA GUERRA!!
Foto: Barco y Triana
Momento Musical: Ay, amor - Valeria Castro
«Entre guitarras, mandolinas, violines y un piano, con influencias folclóricas, es un canto pequeño sobre la inmigración en la infancia, un canto a la visión inocente que no entiende por qué no hay vidas dignas suficientes, por qué a ellos y ellas no se les quiere: por qué no hay amor.»